Tanto en el Fuego Como en la Inundación, Dar Gracias a Dios.

“Dad gracias a Dios en todo” (1 de Ts. 5:18). “Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará de continuo en mi boca.” (Salmo 34:1)

En uno de los servicios de la iglesia, el tema se llamó “En Todas las Cosas Dad Gracias a Dios”, tema en el cual medité toda la semana. Después de esto, un día, preparándonos para ir a la iglesia, Mike y yo escuchamos un ruido de agua que corría.  Era una llave del baño que se había roto.  Y lo primero que hice fue dar gracias a Dios. Di gracias  que pasó cuando nosotros estábamos en la casa y no después de habernos marchado.  También agradecí  a Dios de que esto pasó en el baño de nuestro dormitorio, y que el panel de control estaba en la pared lo cual nos permitió el libre acceso para cerrar la corriente de agua.  Más aún, que pasó cuando estábamos en la casa y no lejos disfrutando de las vacaciones.  Agregando a mi oración de gracias, también di gracias por  el hecho de que nuestro amigo Glenn estaba disponible para arreglarnos el problema de la llave rota.

Hay cosas que suceden y que después de que pasan, lo único que nos queda por decir es , “¡Gracias Dios!  Como le pasó a mi amiga Mayra.  El horno de ella estaba sucio y necesitaba limpiarlo, para ello usó “la limpieza automática” que trae incorporado la cocina eléctrica.  Esta sería la segunda ocasión que lo usaría. Presionó los botones correspondientes y una vez que el indicador le hizo saber que la puerta estaba asegurada, ella se encaminó hacia el cuarto de pilas para activar la lavadora.  El plan que ella tenía era dejar las máquinas funcionando y marcharse a hacer unos mandados.  Estando cerca de su lavadora, ella escuchó un “clic”, “clic”;  se dejó guiar por el sonido y encontró que provenía de su cocina eléctrica.  El sistema de limpieza automático no estaba funcionando, fue como si alguien lo hubiese desactivado o apagado. Al ver aquello, se preguntó  a sí misma:  ¿Qué le pasa a esta cocina, es nueva y la vez pasada funcionó bien?  Sin darse por vencida, volvió a activar el sistema de limpieza y se marchó hacia su dormitorio para cambiarse la ropa. Minutos después, ella volvió a escuchar el mismo sonido, “clic”, clic”, regresó a la cocina  a revisar la estufa y vio que todo el sistema estaba apagado. ¿Qué está pasando?, se preguntaba, mientras lo activaba por tercera vez, con la diferencia de que esta vez se quedó pie al lado de la estufa.  Una vez que  leyó en el indicador que la puerta se había cerrado y vio que  conductor de energía estaba todo rojo se dijo:  “¡Gracias a Dios, esto está funcionando!”

Al ver que todo estaba bien, se regresó a su dormitorio y después de unos minutos comenzó a sentir que  algo andaba mal.  Para asegurarse, regresó a la cocina, miró a por medio  de la ventana del horno, vio que una esquina de éste salían llamas de fuego. Inmediatamente, ella trató de abrir la puerta, pero no pudo (con el sistema automático de limpieza, la puerta se abre solo cuando el horno está completamente frío).  Al ver las llamas acrecentarse, oró :  ¡Dios ayúdame!, y en ese momento la puerta se abrió, permitiéndole apagar las llamas con una toalla.  Una vez que el humo desapareció, ella pudo ver que en la esquina donde estaban las llamas, había una gran cantidad de grasa (está provenía del pollo que horneó el día anterior).  La cantidad era suficiente para incendiarse conforme la temperatura aumentaba.  Realmente es increíble que ella haya escuchado el “clic” cuando estaba en el cuarto de pilas, a pesar del ruido del motor de la lavadora y la secadora; es increíble que haya escuchado el “clic” a pesar del sonido del agua corriendo en la ducha.  ¡Alabado sea Dios, que ella aún se encontraba en la casa!;  ¡Alabado sea Dios, que pudo escuchar el sonido del “clic” y que no lo ignoró!; ¡Alabado sea Dios que la puerta se abrió!

La Palabra de Dios nos dice que debemos dar gracias “en todo”.  Es fácil dar gracias a Dios, cuando estamos en tiempo de prosperidad, cuando tenemos el dinero suficiente para cubrir nuestros gastos.  Es fácil dar gracias al Creador cuando estamos saludables y que también tenemos un trabajo.  ¿Qué pasaría si fuese lo opuesto?  Como cuando nuestro auto no funciona,  cuando se rompe la cañería de la casa, cuando se daña la estufa,   cuando un ser querido muere  Como humanos, se nos hace difícil dar gracias a Dios, cuando estamos atravezando por problemas o tenemos necesidades. Pero no debemos olvidar que las promesas de Dios son verdaderas, y  él  nos ha prometido que aún en nuestras malas situaciones, él quiere glorificarse.  Si entendemos esa verdad, se nos hará fácil dar gracias en todas las cosas a nuestro Dios. Él tiene el poder de tomarte del valle y ponerte en la cima de la montaña.  Él tiene el poder de cambiar tu debilidad en fortaleza. Él tiene el poder de darte paz en medio de la tribulación.  “En todo…dad gracias”

1 de Tesalonicenses. 5:16-18; Salmo 100:4-5; 9:1-2; 147:1; 145: 1-2

Lo anterior fue escrito por Susan.

Nota: Si desea comunicarse con la escritora, Susan, puede escribir:

Apartado Postal: Susan/Un Lugar de Gracia/P.O.Box 25783/Tampa, Florida 33622

Correo Electrónico: notweenus@hotmail.com

 

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