¿Qué Clase de Protección Tiene Usted?

Mi esposo y yo, íbamos camino hacia la iglesia en nuestro auto, cuando Mike observó, a un padre con su hija, parados a un lado de la carretera. Debido al peligroso tráfico, el padre rodeaba con sus brazos a la niña (10-12 años) tratando de protegerla.  Ella que estaba hablando por teléfono, lucía tranquila.  Pienso que ella reflejaba esa tranquilidad, porque sabía que su papá la estaba protegiendo.  Ese mismo día, también vimos una escena diferente: íbamos por una carretera transitada y atisbamos a ver una casa al lado rodeada de una cerca protectora, pero con su portón principal abierto. Portón por el cual, un niño entre los 3-5 años, salía y entraba, exponiéndose al peligro del tráfico.  Mientras tanto en esa misma casa, una dama estaba sentada en una silla en el corredor hablando por teléfono, dando la impresión de que la seguridad del niño no era de importancia para ella.

Las películas del oeste son unas de mis favoritas.  Una de ellas es acerca de un hombre llamado “Black Jack” quien era el líder de una banda de ladrones de bancos.  Él era un hombre egoísta y malvado.  Uno de los miembros de esa banda, era un joven de 17 años. El chico pensaba que pertenecer a la banda era lo máximo hasta el día en que se vio en medio de una balacera, pero ya era demasiado tarde para salirse.  Un día, el hermano de Black Jack, durante un robo a un banco, fue herido por una bala.  El joven, a verlo malherido, le ayudó a subirse a el caballo; mientras tanto Jack, que no le importaba lo que le pasara a los otros, se montó a su caballo y comenzó a correr a todo galope sin mirar hacia atrás.  Una vez lejos del pueblo, Jack aminoró la velocidad para que el resto le alcanzara y así poder enterarse de las perdidas o daños sufridos.  En otras palabras, lo que quería saber era si el dinero estaba completo, si no lo habían perdido al tratar de escapar.  Fue en ese momento que se enteró que su hermano estaba herido gravemente, pero aun así, no mostró compasión alguna.  El hermano a pesar de su mal estado, le dijo a Jack que no se preocupara, que él pensaba que si podía llegar hasta el final.  Jack después de escucharle, le respondió:  “Bueno, por si no lo logras, te veo en el infierno.” (¡Ah, que hermanito!).  Black Jack, continúo su carrera sobre el camino largo y lleno de polvo porque quería llegar hasta el área del cañón.  Iban a todo galope, pero su hermano no pudo más y se cayó del caballo.  El chico al verlo, comenzó a llamar a Black Jack, pidiéndole a gritos auxilio y suplicándole que buscara un doctor.  Al escucharle, Jack se regreso, y sin bajarse del caballo miró a su hermano quien le pedía que lo terminara de matar ya que no quería ser presa de las aves rapiñas estando vivo.  Ante tal petición, Jack no accedió, alegando que no desperdiciaría una sola bala y siguió su camino.

Ponga atención a los detalles:

1. Black Jack no ofreció protección a sus hombres, cada cual cuidaría de sí mismo.  No amor, no compasión.

2. La dama en el corredor tal vez pensó que la cerca era suficiente para proteger al niño, pero no presto vigilancia, el portón estaba abierto.  En un segundo, cualquier cosa podía pasar a ese niño.  Ella debía prestar más atención y asegurarse que el portón estuviese cerrado para que el niño no se saliese.

3. En el caso del padre, fue diferente, él ofrecía más protección y cuidado.  Él estaba alerta ante el eminente peligro del tráfico, sus brazos rodeaban a su hija. Era una forma de protegerla; mientras tanto la niña se sentía tranquila, sabiendo que su padre estaba allí.

Mi amigo, en ¿qué situación se encuentra usted? ¿Está usted en este mundo, confiando de que hombre alguno le puede guardar del peligro que existe hoy día?  Me refiero al peligro de la maldad.  ¿Acaso el hombre por si mismo puede protegerse? ¿Como el niño entrando y saliendo por el portón, se expone usted tal vez al pecado, a la tentación? 

Deje que le pregunte: ¿Se encuentra usted seguro, en los brazos del Padre Celestial, quien es el único que le puede proteger de la maldad?  ¿Sabes? Dios es una torre fuerte, lugar seguro durante la tormenta.  Él es la Roca, la Fortaleza, el Libertador, el Sanador, el Gran Guerrero que nunca nos dejará u olvidará.

¿Dónde se encuentra usted en estos momentos?  ¿Se está usted exponiendo deliberadamente a la maldad?  ¿Está usted seguro? 

(Salmo 144:2; Salmo 18:1-3; Mateo 10:29-31; Lucas 12:6-7)

Lo anterior fue escrito por Susan.

Nota: Si desea comunicarse con la escritora, Susan, puede escribir:

Apartado Postal: Susan/Un Lugar de Gracia/P.O.Box 25783/Tampa, Florida 33622

Correo Electrónico: notweenus@hotmail.com

 

 

 

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