Para, Mira y Escucha

Escrito por Susan

En mi lugar de trabajo, voy a la sala de espera, llamo a la paciente de turno y le pido que me siga. Antes de entrar a la sala de trabajo, sostengo la puerta y le indico que entre, luego le muestro el cuarto donde puede cambiarse la ropa y por último le indico que debe de hacer y hacia dónde ir una vez que esté lista.

En algunas ocasiones me ha tocado una dama a la cual he llamado y en lugar de seguirme se me adelanta y al rato se voltea y me mira como queriendo decirme: ¿Qué debo hacer ahora? Otras veces, después de haberla instruido en lo que debe de hacer después de cambiarse la ropa, me encuentro a esa paciente caminando por los pasillos sin saber hacia dónde ir. También ha habido pacientes tratando posicionarse ante la máquina de mamografía sin esperar que yo le indique como debe de hacerlo.

Un día, después de haber tenido estas experiencias mencionadas  anteriormente, me puse a pensar de cómo se sentirá Dios  cuando yo trato de adelantarme, sin esperar que él me instruya. Cuando no puedo “mantener mis dedos fuera del problema”, con la excusa de que tan solo trato de ayudar. El siempre trata de guiarme y mostrarme el camino correcto, pero yo creyéndome autosuficiente no le pongo atención. Es por eso que no debo extrañarme de esos momentos cuando me siento como pérdida tratando de adivinar hacia donde debo seguir o caminar. Tratando de saber hacia dónde debo ir y qué debo de hacer. Si tan solo hubiese esperado en el Señor. Él me hubiese dicho dónde y cuándo. También me hubiese dicho qué y cómo, si tan solo le hubiese puesto atención y esperado en él. Las cosas se hubieran solucionado con mayor rapidez y de mejor modo, si tan solo hubiese dejado a él actuar o intervenir en mí vida. Si tan solo hubiese “sacado mis dedos” de la situación.

¿Qué acerca de usted? ¿Se siente usted en medio de una intersección que va hacia seis diferentes direcciones? ¿Piensa acaso, que sabe muy bien cual dirección tomar y sigue adelante pasándole por encima a Dios en una determinada curva?  Dios está tratando de decir lo que usted debe de hacer, pero su cabeza está llena de la preocupación  del día. Puede que no le puede escuchar cuando él trata de indicarle el camino porque usted no está mirándole a él o no está escuchando lo que él trata de decirle.

Dios es quien nos puede guiar paso a paso. El todo lo sabe y conoce, por tanto necesitamos esperar en él. ¿Imagine que fácil serían nuestras vidas  y de cuantas bendiciones gozaríamos si tan solo aprendiéramos a “parar”, “mirar” y “escuchar”.  

Salmos 23    1 Crónicas 14:10-16   2Crónicas  20:17  Jeremías  29:11-14   Proverbios 3:5-6   1Corintios 2:9   Juan 10:27  Salmos 25:4-5  Isaías 40:31

Lo anterior fue escrito por Susan.

Nota: Si desea comunicarse con la escritora, Susan, puede escribir:

Apartado Postal: Susan/Un Lugar de Gracia/P.O.Box 25783/Tampa, Florida 33622

Correo Electrónico: notweenus@hotmail.com

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