Me Mandaron a Investigar y Mire lo que Encontré

Llevando Estudios Generales, en la Universidad de Costa Rica,   el profesor de Filosofía nos dejó la primera asignación y ésta era definir “Quién es el hombre”. Nunca antes había llevado esta materia y como antes había escuchado al profesor decir que la Biblia era un libro filosófico, decidí usarlo como libro de referencia con la aprobación del profesor.

Recuerdo que estando a solas en la casa en que vivía, abrí ese libro negro y empecé a leerlo desde Génesis. Mis ojos se detuvieron  por largo rato en lo que le pasó a Adán y a Eva en el jardín del Edén. Me dije que tontitos, eran semejantes a Dios; hablaban y tenían comunión con él y por no haberle obedecido no solo se expusieron a la maldición sino que fueron desalojados del Edén.

Continúe leyendo, y puse mucha atención a lo que Dios le dijo a la serpiente por haber tentado a Adán y a Eva. El Todopoderoso  le dijo que sería maldita entre todas las bestias del campo. Además le añade en forma profética que una mujer tendría un hijo. Y que a pesar que la serpiente heriría a ese hijo, ese mismo hijo  le iba a aplastar la cabeza a la serpiente. (Lea Génesis 3:15)

Lo anterior un poquito complicado para alguien como yo en ese momento  no conocía bien los escritos de la Biblia. Habría una mujer, un hijo. Conforme leía, sentí que el asunto se ponía interesante. Seguí leyendo con más ahínco, no por recopilar información para el trabajo sino para enterarme como era que todo eso se iba a suceder..

Tenía que encontrar quién era el hijo que la mujer tendría y para eso me fui al N.T. Estaba pasando hoja tras hoja (no sabía como buscar) y llegué al libro de Romanos. Allí me encontré con otro verso que captó aún más mi atención. El verso declaraba que todos los seres humanos eran pecadores y por serlo no podían entrar a la gloria de Dios.                                              (Lea Romanos 3:23)

 Yo hacía unos minutos acaba de leer que fueron dos: Adán y Eva en el Jardín del Edén que pecaron y ahora se me dice que todos.

Por ser el tipo de lector que vive lo que va leyendo, lo que allí decía me alteró un poquito, ¿cómo que todos?, me están incluyendo a mí.

Me quedé en ese mismo libro, seguí leyendo y se me fue aclarando el motivo  de tal acusación. Se me decía que el pecado entro a la raza humana por un hombre y como consecuencia la muerte espiritual (separados de Dios, no comunión con Dios. Muertos espiritualmente.) Esa fue la manera que la muerte pasó a todos los hombres, y ahora de acuerdo a la Escritura  todos pecaron. (Lea Romanos 5:12)

Luego en el verso de ese mismo capítulo se me explicaba que ese hombre era Adán. Y por haber Adán transgredido o desobedecido, la condenación recayó sobre todos los hombres. Por la desobediencia de Adán ahora se nos llamaba pecadores. (Lea Ro. 5:18,19)

De repente me acordé de lo que había leído al principio de ese mismo libro. Se declaraba que entre los humanos no hay un solo justo…que todos habían pecado por tanto no podían entrar a la gloria de Dios. (Lea Romanos 3:10b); y como yo sentía que todo ese mensaje era para mí, me dije: “como que la cosa se va poniendo fea.  No solo soy pecadora sino que se me está diciendo que no voy a poder entrar a la gloria de Dios.”

 Se me estaba llamando culpable y eso me llenó de angustia. Seguí leyendo y de repente vino un rayo de esperanza, el asunto no estaba perdido. El apóstol Pablo inspirado por el Espíritu Santo escribió que Adán por su delito puso a todos los hombres bajo condenación, pero que vino luego Jesucristo quien con su sacrificio (acto justo)  trajo una vida libre de condenación a todos. (A todos que le reconocen y le aceptan). (Lea Romanos 5:18, 19)

No tenía que invertir tiempo indagando lo que Cristo hizo, la historia la había escuchado de labios de mi maestra de Escuela Dominical y el libro con dibujos que hablaban de su muerte y resurrección lo leí muchas veces en mi tiempo de escuela. La información estaba en mi memoria, pero solamente como algo histórico. Me puse a recordar y fue allí donde entendí el mensaje de la Salvación. 
El ángel del Señor,  que se le apareció a José, le dio la instrucción de cómo debía llamar al bebé que tendría María. Le dijo que le diera el nombre  JESUS, porque él salvaría a su pueblo de sus pecados.” (Lea Mateo 1:21)  Cuando leía la historia, en el pasado,  yo pensaba  que había venido a salvar a los judíos solamente, pero que equivocada estaba.

Ahora,  estaba entendiendo que él, Jesús, nació para salvarme, que se entregó por mis transgresiones, y resucitó para que yo alcanzase justificación ante Dios. (Lea Romanos  4:25)

No tenía que leer más, lo leído trajo a mi convicción de que era pecadora y que necesitaba arreglar cuentas con Dios. Ya no iba a seguir excusándome diciendo: “Todo es por culpa de Adán que pague él.”; “Yo soy buena, no le hago mal a nadie”…  Si Dios me declaraba culpable, lo aceptaba.

La convicción de ser pecadora era evidente, me paré de aquella silla, corrí al baño, cerré la puerta y comencé a llorar ante Dios. Le dije que creía en el mensaje que había leído; que me confesaba culpable ante él. Que creía que Jesucristo era Su Hijo y que ahora quería que Jesús viniese a morar a mi corazón. Después de llorar mucho, la Paz de Dios inundó mi corazón. Me sentí libre y con un gozo que ni este mundo, ni ser humano alguno,  puede darme. Era un gozo que venía directamente de Dios. Había experimentado la justificación por Gracia de Dios, y la redención que es en Cristo. Él fue, Cristo, quien entregó su vida y fue Su Sangre que fue derramada para propiciación por los pecados nuestros. ( Basado en Romanos 3: 24,25)

Cristo se había  entregado por nuestras transgresiones. Fue crucificado y resucitó para nuestra justificación.

Ahora vivo basada en esta  verdad: He sido justificada por fe que tengo en Jesucristo; ahora tengo paz para con Dios por medio de él, Cristo Jesús quién pagó el precio por mis pecados. (Lea Romanos 5:1)

Mi nombre es Mayra Badilla Ledezma, nacida en Las Juntas, Abangares. Guanacaste. Costa Rica. Todo eso sucedió en 1981, en San José Costa Rica.

Mi profesor me mandó a indagar quien es el hombre y terminé confrontándome con la siguiente pregunta, ¿Quién soy yo, como hombre, delante de Dios?  La respuesta a esa pregunta fue, soy pecadora y necesito reconciliarme con Dios. ¿Cómo me reconcilié? Me reconcilié cuando creí en el amor de Dios expresado en su Hijo Jesucristo.

Se me dijo que Dios había mostrado su amor para conmigo; que aunque yo era pecadora, Cristo había muerto por mí. Que ahora yo estaba justificada en su sangre; ahora era salva de la ira. Que antes era enemiga de Dios pero ahora había sido reconciliada con Dios por la muerte de su Unico Hijo. Y por estar reconciliada, ahora era salva. (Lea Romanos 5: 8-11)

Ahora, Dios no es solo mi Creador, sino que mi Padre Celestial ( Lea Juan 1:11,12)

Puede que mi profesor nunca llegue a saber lo agradecida que estoy con él, por haberme mandado a investigar, ¿quién es el hombre?, porque terminé encontrándome  con la respuesta  a la pregunta, ¿quién era y lo que ahora soy delante de Dios?

Nota: La Biblia que leí para esa investigación fue la Reina Valera-1960.

 Publicado para testificar y no con fines de lucro. Tampa, Florida. Abril 13, 2012.

 

3 Respuetas a Me Mandaron a Investigar y Mire lo que Encontré

  1. Orminta Badilla Ledezma says:

    Dios es maravilloso, usa los medios que sean precisos para que las personas lleguen a un encuentro personal con Él y ésto es a Su modo y en Su tiempo.

    • Mayra Vargas says:

      Si Dios es maravillos y decidí dar testimonio de cómo llegué a conocer la Verdad, es decir a Jesucristo, porque tal como dice en Daniel 4:2 “Conviene que yo declare las señales y milagros que el Dios Altísimo ha hecho conmigo” Y que más grande milagro que el nacer espiritualmente.

  2. Eli Colom says:

    Muy lindo testimonio y sumamente biblico. Es inspirador y puede tocar a algun alma que no le ha conocido.

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