Los Últimos Días del Ministerio Terrenal de Jesucristo, Parte 4: Ultima Cena y Arresto

Anda por el pueblo el comentario de que Jesús, el carpintero, el hijo de María y José se atrevió a expulsar a los mercaderes del templo, y no solo eso sino que los principales sacerdotes y escribas andan todos escandalizados porque dijo que el templo es la casa de Su Padre,

Su fama se va extendiendo y el número de seguidores va aumentando, por tanto a sus enemigos les urge eliminarlo, desaparecerlo,  es por eso que planean matarlo. Ellos mismos no se atreven a detenerlo, por eso cuan conveniente les fue cuando Judas Iscariote se aparece en escena y ofrece entregar a Jesús por dinero  (Leer Lucas 22:1-6)

Llega el día jueves, y en un aposento alto, se encuentra Jesús sentado alrededor de la mesa con sus discípulos porque van a comer la pascua. Es allí donde les deja saber que él tiene que padecer, que su cuerpo va a ser entregado y su sangre derramada. Judas está en ese grupo e imagino que comenzó a sudar cuando Jesús hizo saber que sería él quien lo iba a entregar. (Leer Mateo26: 17-25)

Después de la cena, van camino hacia el monte de los Olivos y es en ese momento que Jesucristo les deja saber que ellos (los discípulos) van a ser esparcidos como ovejas, pero que él volverá a unirlos. Es en ese momento que Pedro le dice que él no lo va a abandonar y ante esta promesa, Jesús le responde: “…hoy en esta noche, antes que el gallo haya cantado dos veces me negarás tres veces. Pedro insiste y agrega que está dispuesto a morir por su maestro y los demás dicen lo mismo. (Leer Marcos 14:26-31)

Llegan al huerto de Getsemaní y Jesús se aparta para ir a orar, pero antes les pide que oren.

Jesús sabe que su hora ha llegado y ora al Padre: “Padre, si quieres pasa  de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.”  (Lucas 22:42/Versión Reina Valera 1960).

El tipo de muerte que va a sufrir y los dolores que esta involucra, él no lo ignora. Jesús está en máximo estrés y  como es hombre, la respuesta fisiológica comienza a manifestarse:

  “…estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.” (Lucas 22:42/Versión Reina Valera 1960)

La descripción anterior la da Lucas, quien era un médico (Colosenses 4:14). C

¿A qué se debía que su sudor fuera como grandes gotas de sangre? Era la respuesta del cuerpo al estrés a que estaba siendo sometido. Se le conoce como “hematidrosis”*: Los vasos capilares subcutáneos se dilatan a un punto que llegan a romperse en un punto de contacto con las glándulas sudoríparas. La sangre se mezcla con el sudor y se coagula sobre la piel después de la exudación. Esta mezcla luego corre por encima de la piel de todo el cuerpo en una cantidad suficiente para caer al suelo.

Se dice que esta hemorragia microscópica tiene lugar en toda la piel, la cual queda lesionada, dolorida y muy sensible a los golpes.

Era tanta la agonía que Jesús sufría, que Dios mismo le mandó a un ángel para que lo fortaleciera. (Leer Lucas 22:43)

De seguro los discípulos no vieron al ángel porque en vez de orar estaban durmiendo. En dos ocasiones, Jesús los encontró en ese estado y cuando vino la tercera vez seguían durmiendo y es entonces  que les habla y les da la orden urgente de que se levanten porque él que le va a entregar ya se aproxima.  

Se estaban medio despertando, cuando de repente aparece Judas con una compañía de soldados y con alguaciles de los principales sacerdotes y de los fariseos. Llegan  allí con linternas, antorchas y armas.

Al verlos, Jesús se les adelanta y les pregunta: “¿A quién buscáis?, ellos le responden que buscan a Jesús, entonces él les dijo: “Yo soy”.

No había terminado de hablar Jesús, cuando todos ellos retroceden y caen en tierra. No cayeron tres sino que Judas, los alguaciles y la compañía de soldados que se compone de 300 a 600 soldados.

Pedro, al ver que va a detener a Jesús, saca su espada y le corta la oreja derecha a Malco, siervo del sumo sacerdote. Jesús reprende entonces a Pedro y le manda a guardar su espada; el Hijo de Dios no necesita que hombre alguno le defienda, él mismo dice que solo le basta orar a Su Padre para que le envíe más de doce legiones de ángeles.

Una legión comprende de 3,000 a 6,000 soldados y Jesús dice que el Padre le daría más de doce legiones (nada más hay que multiplicar). Más Jesús no hace tal petición, porque bien sabe que es necesario que así suceda, para que se cumplan las Escrituras. (Leer Mateo 26:54)

A sus perseguidores les cuestiona el por qué no le habían detenido antes cuando se sentaba con ellos en el templo.

¿Y qué pasó con Malco, que está con su oreja herida? Pues, Jesús lo tocó y lo sanó. (Leer Lucas 22:51)

Todo lo que allí estaba sucediendo, no era algo desconocido para Jesús. Él sabía que debía caer en manos de pecadores para así dar paso a la parte culminante de su misión a favor de esos pecadores y de todos los pecadores  que han vivido y vivirán sobre el planeta Tierra.

Pero, a ¿a quién se le define como pecador? Dejemos que la Biblia misma nos de la respuesta:

Las Escrituras dan la respuesta: “…el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”. (Romanos 5:12/VRV 1960)

“…ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado. Como está escrito: No hay justo ni aún uno…todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay  ni siquiera uno”. (Romanos 3:9-12/VRV 1960)

“…por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,…” (Romanos3:23/Versión Reina Valera  1960)

Debido a la desobediencia de Adán, entró el pecado y todos somos constituidos pecadores. Ese pecado hace que todos quedemos separados de  Dios.  

Es por eso que Cristo no se defendió en el Getsemaní, ni dejó que Pedro le defendiera, ni mucho menos pidió ángeles que combatieran por él. El bien sabía que si lo hacía, le estaría negando a la raza humana la única oportunidad de ser reconciliada con Dios.

En el huerto del Edén se mostró lo mucho que nos odiaba Satanás al tentar y engañar a Adán y a Eva. Más en el huerto de Getsemaní, al entregarse y no defenderse, Jesús empieza su camino a la muerte, para reafirmar el amor de Dios hacia la humanidad.

Nota: Este estudio está basado en Mateo 26:14-56; Marcos 14:12-51; Lucas 22:7-53.

Escrito por Mayra Vargas (Badilla Ledezma), no con fines de lucro sino de enseñar. Tampa, Florida. Abril 14, 2011.

 


 

 

 

 

 

Repuestas a Los Últimos Días del Ministerio Terrenal de Jesucristo, Parte 4: Ultima Cena y Arresto

  1. Eli Colom says:

    Gracias hermana Mayra por recordarnos el orden el orden cronologico de los acontecimientos y sufrimientos de Jesus camino al Golgota. Buena descripcion la del doctor Lucas sobre la agonia de Jesus y muy buena aplicacion para los que no han conocido al Salvador y cada uno de nosotros para recordarnos lo que eramos,somos y el sacrificio vicario de Jesucristo en la cruz del calvario.

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