“Ellos Sacaron Fuerzas de Debilidad”

Eli Colom First Boston Marathon when he was 60Por fin, estaba corriendo, por mí la tan ansiada,  maratón de Boston,  y la cálida temperatura del momento no estaba a favor de los que estábamos compitiendo. Mientras corría, venía a mi mente todo lo que había oído: Que  la milla “16.2” y la “21.4”  son conocidas como “rompe corazones” ya que tienen varias subidas que pueden hacer que hasta el más fuerte desista en correr. Que el esfuerzo a invertir en las primeras 20 millas, hace que el corredor se sienta extenuado y lo que es peor, el correr desde  la milla “20” hasta la milla “26.2”  es como correr “contra una pared”.

Mientras corría, no solo iba pensando, sino que iba viendo como algunos desfallecían y se dejaban caer;  otros desistían de correr, para seguir la ruta caminando;  también vi como algunos eran llevados en ambulancia porque sus cuerpos no resistieron el esfuerzo a que fueron sometidos.

Me iba debilitando, con lo que sentía y veía, y para peores un competidor cayó frente a mí, y  tuve que saltar encima de su cuerpo. Estaba pensando, “en cualquier momento me toca mi turno de caerme”, cuando de repente vino a mi mente “sacaron fuerzas de debilidad.”

La expresión anterior, se encuentra en  Hebreos 11:34. Es, en ese capítulo, que se encuentra registrados los nombres de hombres conocidos como  “héroes de la fe”. Ellos eran hombres que a pesar de las circunstancias adversas en que vivieron, pusieron toda su fe en Dios.

Creo firmemente que el secreto de ellos fue “que se sostuvieron firmes como viendo al Invisible”.

Entre esos hombres  podemos mencionar a  Abraham, Jacob, Moisés, David, Samuel…Los cuales teniendo una mente finita, creían firmemente que  “… el Universo fue constituido por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía”. (He. 11:3)

Ellos tenían confianza de que en verdad sucedería lo que esperaban; aún sin ver creían que ya existía.

Abraham sin saber hacia dónde iba, salió de la tierra que le vio crecer hacia una tierra desconocida. Tierra que Dios le había prometido como herencia, sabiendo que esa promesa no solo se cumpliría en esta tierra, sino que también en la eternidad, “porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios”. (Leer He. 11:8-10)

Habiendo vivido 8 décadas y no siendo hábil para discursos, Moisés se convirtió en el líder de los Israelitas. No tuvo miedo de ser maltratado al renunciar a sus derechos como hijo de la hija de Faraón, ni a los tesoros de Egipto sino que creyó a Dios y le obedeció, porque tenía puesta la mirada en el galardón…porque se sostuvo como viendo al Invisible”. (Leer He. 11:23-30)

Con solo trescientos hombres, Gedeón peleó contra los madianitas cuyo ejército era “como la arena del mar” y los vencieron.  Se dice también de ellos: “Y vino Gedeón al Jordán y pasó y los trescientos hombres que traía consigo, cansados, más todavía persiguiendo(Jue. 8:4)

Mientras iba corriendo, pensaba,  que tanto Abraham como Moisés, no vieron con sus propios ojos, cumplirse las promesas que les fueron hechas en esta tierra. Pero eso no impidió que fueran obedientes a Dios y le creyeran porque en lo más profundo de sus corazones buscaban una patria, una mejor, una que es celestial.

Ellos “sacaron fuerzas de la debilidad”,  y era lo que me decía a mí mismo mientras corría. Aproximándome a los últimos metros, eran tan fuertes los calambres musculares que en lugar de correr, caminé y terminé. A pasos lentos llegué a la meta.

Hoy día ya no compito como antes en carreras como estas, pero hay una en la que todavía me mantengo corriendo mientras esté viviendo en este cuerpo mortal. Mi meta es pasar una eternidad con Dios y para eso he puesto mis ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe. El dio su vida, murió; resucitó; ascendió a los cielos y ahora está sentado a la diestra del Trono de Dios, abogando por todo aquel que ha creído en Su Nombre y en Su Sacrificio. (Leer Hebreos 12:1-2)

No sé cuántos días me restan para seguir corriendo “la carrera que me conduce hacia una eternidad con Dios”, pero algo si sé: Cuando llegue ese día y toque la meta tan anhelada, al igual que el apóstol Pablo podré decir: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe”.

Ese día en la carrera de Boston, no gané la presea de oro, más  ese día, que yo vea a mi Señor Jesucristo con mis propios ojos, se estará “guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida.”  (Leer 2 Timoteo 4:7,8)

Y no lo lograré por mis propias obras, sino por gracia o regalo de Dios, para que yo no me gloríe, porque he alcanzado salvación, por medio de mi fe en Cristo. El no solo lo hizo por mí sino también para todo aquel que en él cree.(Leer Efesios 2; Romanos 3:21-26; 10:8-13)

 Escrito por  Elí Colom*

Bibliografía: Casidorio Reina   “Biblia Versión Reina- Valera 1960”

Se publica con permiso del autor, no con fines de lucro sino para inspiración y edificación. Tampa, Florida.  Julio, 2013.

*Elí Colom nació en Guatemala. Sus padres, don Alfredo Colom  M. y su madre Sara de Colom, lo instruyeron en la fe y más tarde reconoció a Jesús como su Salvador personal. Hoy día, él y su esposa Irma, residen en Knoxville, Tennesse. Dios les bendijo con dos hijos y seis nietos.

 

 

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