“Dios es Dios de todos los Reinos de la Tierra”

No se puede evitar que un sentimiento de impotencia y frustración inunden el corazón de uno, al enterarse que ciertos países están bajo el yugo de un “dictador”. 

Tampoco se puede evitar el  sentirse traicionado cuando aquellos que han sido elegidos para representar al pueblo, pervierten las leyes para obtener beneficios personales o para mantener a una minoría contenta.

Uno se pregunta,  ¿a quién apelar para que se haga justicia?  Alguno dirá, “para eso están las leyes, las cortes y los jueces” y gran verdad hay en ello. Pero sobre todos estas autoridades,  está Dios.

Dios no solo interviene en asuntos de los individuos sino que también en asuntos de los pueblos y las naciones.

El Antiguo Testamento contiene historias que nos muestran que Dios es “Dios de todos los reinos de la tierra

Cuando Israel estaba dividido en Reino del Norte (Israel ) y Reino del Sur (Judá), en un momento determinado de la historia, Asiria le era toda una amenaza constante.

Asiria no solo conquistó muchas naciones, sino que se llevó en cautiverio al Reino del Norte (Israel) y luego quiso someter al Reino del Sur cuyo rey era Ezequías.

Para lograr su objetivo, Asiria se dirige directamente al pueblo y les promete que los dejará vivir si se rinden y se dejan llevar al exilio (como hicieron con el Reino del Norte). 

Los asirios se jactan una y otra vez de que ellos han arrasados naciones y que esas naciones tenían sus dioses, pero que esas deidades nada hicieron para protegerlos y librarlos de Asiria. Ahora estaban amenazando al Reino del Sur y les aseguraba que Dios (Creador del cielo y la tierra) no tenía poder para salvarlos de caer en manos de ellos.

La amenaza estaba presente, el pueblo tal como se lo mandó su rey se quedó callado ante las amenazas y el rey de ellos, ¿qué hizo el rey?:

“Cuando el rey Ezequías lo oyó, rasgó sus vestidos y se cubrió de cilicio, y entró en la casa de Jehová.” (2 de Reyes 19:1)

Asiria, no solo envió emisarios a hablar con el pueblo, sino que más tarde envió cartas al rey Ezequías. ¿Qué hizo el rey con las cartas?

“Tomó las cartas de mano de los embajadores; y después que las hubo leído, subió a la casa de Jehová, y las extendió…delante de Jehová. Y oró…” (Leer 2 de Reyes 19:14-19)

En su oración Ezequías reconoció que si los dioses de los otros pueblos conquistados por Asiria no habían hecho nada por éstos, se debía a que eran de madera o piedra, obras de las manos de los hombres. Que Dios, Jehová,  a quien él oraba, era el Creador del cielo y la tierra y Dios de todos los reinos de la tierra.

Ezequías y su pueblo ante una amenaza de invasión oraron a Dios y fueron librados. Dios no permitió que Asiria avanzara contra ellos, ni los conquistara, ni mucho menos se los llevara al exilio. (Leer 2 Reyes 19:32-33)

“Aconteció que aquella misma noche salió el ángel de Jehová, y mató en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil; y cuando se levantaron por la mañana, he aquí que todo era cuerpos de muertos. Entonces Senaquerib rey de Asiria se fue, y volvió a Nínive, donde se quedó.” (2 Reyes 19:35,36)

Hoy día, el mismo Dios que libró a Ezequías y a su pueblo de Asiria, está mirando lo que sucede con las naciones del mundo entero 

“…los ojos de Jehová contemplan toda la tierra…” (Leer 2 Crónicas 16:9) 

Si una nación está bajo amenaza de guerra, necesita que se levante un “Ezequías” y ore e interceda para que sea librada.

Si una nación está bajo el yugo de un tirano, necesita que se levante un “Ezequías” que ore e interceda para que sea removido el tirano y tenga un gobierno justo.

Si una nación tiene un gobierno corrupto, necesita que se levante un “Ezequías” para que ore e interceda para que todo salga a la luz y las autoridades respectivas que están allí para evitar que esto suceda, tomen cartas en el asunto.

Lo que a continuación escribiré va dirigido a todo aquel que cree en el Padre de Jesucristo, Creador del cielo y la tierra. Para todo aquel que cree que Jesucristo es el Hijo de Dios y que las Sagradas Escrituras son autoridad en su vida. En otras palabras, lo que se escribirá a continuación, va dirigido al creyente, al que confiesa que Jesucristo es su Señor.

Como creyentes debemos de tomar la responsabilidad de orar e interceder para que Dios intervenga y venga al auxilio en los asuntos de las  naciones. Debemos ser ese “Ezequías” que corrió al templo y oró.

Debemos invertir tiempo en orar e interceder, sabiendo que a la derecha del Padre se encuentra nuestro Sumo Sacerdote: Jesucristo el Hijo de Dios.

Así como se nos hace fácil criticar y hasta sacar chistes a quienes nos gobiernan, así de fácil se nos debe de hacer en sacar tiempo para orar. El orar no es una opción, es un mandato:

“Así que recomiendo, ante todo, que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos, especialmente por los gobernantes y por todas las autoridades, para que tengamos paz y tranquilidad, y llevemos una vida piadosa y digna.” (1 Timoteo 2:1-2, Nueva Versión Internacional)

Los que gobiernan y los que ocupan posición de autoridad son solo simple mortales al igual que nosotros.  Si en lo personal, nosotros necesitamos que otros oren e intercedan a nuestro favor, ¿cuánto más ellos que tienen la responsabilidad de gobernar  ya sea una ciudad o una nación?

¿Estamos orando por nuestros gobernantes para que Dios les de sabiduría a la hora de tomar decisiones?  ¿Estamos orando por nuestros gobernantes para que el principio de la sabiduría (que es temer a Dios y apartarse de todo mal) esté en ellos?

Se nos manda a hacer plegarias, oraciones, súplicas por aquellos que nos gobiernan.

Súplica conlleva el humillarse y hasta derramar lágrimas. ¿Lo estamos haciendo?

Este asunto de orar e interceder, es un mandato para el creyente y no para el incrédulo o para el ateo. La pregunta es, ¿lo estamos haciendo?

Creyente en Dios y en Su Palabra, si vives en un país que está pasando por circunstancias adversas que solo traen caos, confusión, carencias, lágrimas y hasta muerte física, no olvides que el Dios a quien el rey Ezequías oró, es tu Dios.

Escrito por Mayra Vargas (Badilla Ledezma), no con fines de lucro sino con el de enseñar a todo aquel que quiera aprender. Tampa, Florida. Mayo, 2013. 

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