¿Cuál es la Verdadera Puerta Para Entrar y Obtener Salvación?

Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo” son las palabras de Jesús registradas en el libro de Juan 10:9.

Para entender lo que él trata de decirnos nos ayudaría si le ponemos atención a las siguientes palabras: puerta, entrare, será salvo.

Si buscamos el significado de puerta encontramos que se refiere a un “vano o hueco de forma regular abierto en una pared, cerca, verja, etc., desde el suelo hasta una altura suficiente para poder entrar y salir por ella.”

Lógicamente, Jesús hablando físicamente no es una puerta como la que nosotros conocemos para entrar y salir de nuestra casa. Él está usando una figura literaria para  darnos a entender una verdad espiritual.

El como puerta, es el acceso para “entrar” a un lugar o status o posición en lo que concierne al Reino de los Cielos. El bien lo dijo: “él que por mi entrare”, dejando claro que a quien va dirigido el mensaje, nunca ha estado dentro sino que está fuera;  y es por eso que le deja claro que si desea entrar, él es la puerta.

¿Para qué lo invita a entrar? La respuesta es “para que sea salvo”. Eso significa que mientras se está fuera, no es salvo y es por eso que necesita entrar por la puerta que es él.

Para una persona que no conoce bien las Sagradas Escrituras, puede que todo lo anterior le sea confuso y es por eso que hay que comenzar desde el principio.

Dios creo al varón y a la mujer; los puso en un paraíso donde estaban sobre todo lo creado. En ese lugar ellos tenían comunión con Dios, el Creador de ellos. Ellos podían dialogar con Dios.

Estaban el huerto y tenían acceso a todo lo creado, menos al fruto del árbol que estaba en medio del huerto. Todo iba bien hasta que Satanás se les aparece y los tienta: les motiva a comer del fruto prohibido porque según este mentiroso, ellos al comerlo llegarían a ser como Dios, sabiendo el bien y el mal. Ambos, el varón y la mujer, cedieron ante tal tentación y el resultado fue funesto: Fueron sacados del huerto del Edén, y no tuvieron más  comunión con Dios. Estaban muertos espiritualmente. (Leer Génesis 2:4-3:23)

Muchos ven lo anterior como un cuento, una historia más de la Biblia, pero en Epístola de Pablo a  los Romanos nos explica que todo lo que sucedió con Adán y Eva, tuvo repercusión funesta sobre todos los hombres.

La acción de Adán al desobedecer, permitió que el pecado entrara en el mundo y por ende entró la muerte espiritual, pasando así a todos los hombres. (Leer Romanos 5:12).

Por esa transgresión vino la condenación a todos los hombres. Y por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.” (Romanos 3:23)

El primer hombre pecó y por tanto se inculpa a todos los hombres como pecadores. Y “la paga del pecado es muerte.”  (Romanos 6:23), muerte espiritual.

En esto de que están todos destituidos, incluye a todos los hombres, sea judío o gentil (no judío). (Leer Romanos 3:9b). Al estar destituidos, significa que no tienen paz para con Dios.

La buena nueva es que esa misma Epístola nos dice que “Así como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, el la misma manera por la justicia de uno  vino a todos los hombres la justificación de vida. Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.” (Romanos 5:18, 19)

Leyendo lo que nos dice Pablo, queda claro que todo hombre sin Cristo está muerto espiritualmente y por tanto no tiene comunión con el Dios que lo creo.

Pero Dios mostró su amor para con nosotros, “…en que siendo  aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”

Como todos los hombres quedaron fuera y enemistados con Dios por causa del pecado de Adán. Se le hace necesario “entrar”  si quiere entablar paz con Dios.

Cristo Jesús se señala a sí mismo como “la puerta”, porque siendo nosotros aún pecadores, él murió por nosotros. “Él fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.” (Romanos 4:25)

 Al estar “fuera” de esa comunión con Dios por ser pecador, el ser humano necesita “entrar” y eso solo se puede si Cristo Jesús lo redime ya que él es a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre. (Leer Romanos 3:24,25)

El libro a los Romanos es claro que solo por medio de Cristo el hombre puede entablar comunión con Dios, que solo por medio de Cristo puede llegar a ser salvo. Él es la “puerta” porque cuando él dice: “yo soy”, está excluyendo todo lo demás.

La “puerta” no es ningún otro hombre que no sea Cristo

La “puerta” no es ninguna entidad, organización, religión alguna

La “puerta” no son ni los sacramentos ni las ordenanzas

La “puerta” no son nuestras obras;  “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no es de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” (Efesios 2:9)

Para entender aún mejor el hecho de que solo Jesucristo es la “puerta” podemos irnos al libro de Éxodo. Allí se nos explica sobre el Tabernáculo construido en el tiempo de Moisés. Era lugar donde el Dios de Israel se revelaba y moraba en medio de su pueblo.

La estructura se componía,  Lugar Santo y Lugar Santísimo, ambos rodeados por  el atrio exterior que tenía como propósito evitar cualquier acercamiento equivocado a Dios. Era en el atrio exterior donde empezaba el acercamiento a Dios. Allí era donde se encontraba el lugar de sacrificio. El hombre solo puede acercarse a Dios sobre la base de la expiación.

Entre el hombre fuera y Dios en el tabernáculo había una pared de lino fino. Pared que iba alrededor de la circunferencia del atrio exterior donde había una puerta al lado este.

Esa puerta era la única entrada  y todo el que quería entrar, sin importar a que tribu de Israel pertenecía o si era extranjero tenía que usarla para poder entrar.

La pared de lino estaba para mantener fuera  a los que no entrarían por la puerta. Si quería entrar una persona no podía brincarse o deslizarse por debajo de la pared de lino, sino que debía entrar usando la única puerta que indicaba el camino para aproximarse al interior del tabernáculo.

El mensaje de la puerta es que el hombre solo puede entrar a la manera que Dios ha prescrito.

La puerta era única, ancha, hermosa y distintiva.

Así mismo, Jesucristo, dijo que él era el camino, la verdad y la vida y que si una persona quería venir al Padre lo debía hacer por medio de él. (Leer Juan 14:6). Él es el único camino para llegar a Dios, él único que puede acercar al hombre a Dios y reconciliarlo con él.

Esa puerta era ancha para permitir la entrada a todo aquel que deseara entrar.  Es la voluntad de Dios que todos vengan al conocimiento de la verdad y así todos los hombres alcancen salvación. (Leer 1 Timoteo 2:4)

Sus hermosos colores la hacían distintiva. No se podía confundir con la pared de lino, era la única puerta. Jesucristo ha sido el único que se ofreció a sí mismo, entregó su vida para morir en la cruz. Su sangre derramada y fue el precio para poder reconciliar al hombre con Dios.

Sin Cristo el hombre camina por este mundo sin esperanza y sin Dios. (Leer Efesios 2:12C)

Sin Cristo, el hombre anda lejano de Dios y solo la sangre del Cordero sin mancha y sin pecado, puede acercarlo. (Leer Efesios 12:13)

Pablo le dice a los que creen y tienen a Cristo como Salvador que han sido reconciliados con Dios por medio de la muerte de Jesucristo. (Leer Romanos 5:10)

Algo si es claro, que mientras que el ser humano no reconozca que es pecador y no se arrepienta, estará siempre afuera. Estará perdido y necesitará ser salvo. Necesita entrar por la puerta para obtener así salvación. En otras palabras necesita a Jesucristo quién dijo: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo

Para ser salvo se necesita un Salvador y en el libro de los Hechos 4:12 dice: “No hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos.

¿Cómo entrar por la puerta correcta? ¿Cómo obtener salvación?

“Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvacióntodo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Romanos 10:8-10,13)

La puerta está abierta, y depende de nosotros si queremos entrar.

Escrito por Mayra Vargas con el único fin de enseñar y no de lucro. Tampa, Florida. 2012.

Bibliografía:

     1.  Kevin J. Conner                “El Tabernáculo de Moisés” Páginas 150, 160.

      2.Vila Escuain                         “Nuevo Diccionario Ilustrado” Página 116

      3. Holman                                  “Diccionario Bíblico Ilustrado” Páginas 1524, 1525

      4. Reina y Valera                     ” Biblia Reina -Valera 1960″

 

 

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